Amboise / Tours (31,5 km)
Habíamos concertado el desayuno “tipo buffet” en el hotel de Amboise. Fue un error porque era muy pobre. Apenas unas rodajas de pan de molde y unos cruasanes. Y peor que eso fue que Julio ni siquiera llegó a tomar nada, porque ya se había levantado con el estómago mal.
Salimos temprano y encontramos en la plaza central del pueblo un indicador hacia Tours, ciudad donde terminaba nuestra etapa ese día. Era una etapa de treinta y pico kilómetros, la más corta de todo el recorrido, pero la habíamos dejado así porque leímos que Tours era una ciudad grande con bastantes cosas que visitar, así que pretendíamos emplear toda la tarde en recorrerla.
El caso es que el día empezó con una equivocación, porque llegamos a un cruce en el que se indicaba un camino provisional para el Loire a veló, pero no hacía donde, por lo que ya nos surgió la duda de si esa era la dirección correcta, puesto que hay múltiples itinerarios que van en los dos sentidos. De todas formas seguimos ese indicador y ello supuso subir una buena cuesta saliendo de Amboise. Recorrimos un par de kilómetros y nos volvimos a encontrar con un cruce y otro indicador del Loira a veló pero sin aparecer hacia donde iba el camino. Había un grupo de gente de diversos países con la misma duda y sin saber qué hacer, así que paramos y Julio consultó el gps que le informaba de que la dirección que seguíamos era incorrecta. Decidimos volver sobre nuestros pasos y yo aproveché para caerme…
Bueno, el caso es que volvimos hasta Amboise y cuando estábamos de nuevo en el pueblo resultó que si era correcta la dirección de la que nos habíamos vuelto…. Así que, de nuevo para arriba, y de nuevo al cruce…y a seguir. Hicimos todo el recorrido sin que recuerde problema alguno e incluso sin que nos lloviera demasiado, creo.
Poco antes de llegar a Tours, eran sobre las doce, paramos en un pueblo, Montlouise-sur-Loire, a tomar un café. Nos chocó que hubiera un mercadillo en la plaza del pueblo y que a esa hora, tan temprana para nosotros, ya los estuvieran desmontando, de hecho sólo quedaban un par de puestos, unos camiones muy bien acondicionados que vendían fiambres uno y quesos el otro.
Llegamos temprano a Tours e intentamos que en la Oficina de Información Turística nos informaran de hoteles baratos que admitieran bicicletas, pero la muchacha que me atendió mientras Julio cuidaba las bicis, era cualquier cosa menos atenta y colaboradora. Se limitó a darme secamente un plano y señalar donde estábamos. No mostró el menor interés en ayudar y me despidió rápidamente sin más.
Cerca de allí vimos el indicador de un hotel de dos estrellas, el hotel Moderne, así que me acerqué a preguntar y, aunque no barata (71€ sin desayuno), pudimos coger habitación en el mismo centro de la ciudad.
Lo peor vino después, porque Julio, que llevaba la barriga regular, fue llegar al hotel, ducharse y sentirse fatal. No tuvo ni ganas de salir a comer, así que fuimos a un supermercado cercano a comprar pan de molde y algo para hacer sándwiches. Yo comí esto en la habitación, mientras Julio se iba encontrando peor, así que se tomó un ibuprofeno y se acurrucó a dormir, mientras yo dormía también un rato la siesta y dejaba pasar algo la tarde a ver si mejoraba.
A media tarde salimos a ver algo, pero apenas nos acercamos a la Catedral, Julio se sintió tan mal que volvimos al hotel y se fue directamente, deseando tumbarse un poco, mientras yo iba por allí cerca buscando una farmacia, donde compré paracetamol para alternarlo con el ibuprofeno, algo más de fruta, concretamente unas nectarinas que era lo único que le apetecía tomar y volví al hotel.
Ya no volvimos a salir ese día. Julio se sentía bastante molesto y febril, hasta tarde. Menos mal que a última hora pareció hacerle algo de efecto el paracetamol “francés” y algo de esperanza de que pasara mejor noche que tarde tuvimos. Una pena en cualquier caso.
| Viñedos camino de Tours |
Salimos temprano y encontramos en la plaza central del pueblo un indicador hacia Tours, ciudad donde terminaba nuestra etapa ese día. Era una etapa de treinta y pico kilómetros, la más corta de todo el recorrido, pero la habíamos dejado así porque leímos que Tours era una ciudad grande con bastantes cosas que visitar, así que pretendíamos emplear toda la tarde en recorrerla.
El caso es que el día empezó con una equivocación, porque llegamos a un cruce en el que se indicaba un camino provisional para el Loire a veló, pero no hacía donde, por lo que ya nos surgió la duda de si esa era la dirección correcta, puesto que hay múltiples itinerarios que van en los dos sentidos. De todas formas seguimos ese indicador y ello supuso subir una buena cuesta saliendo de Amboise. Recorrimos un par de kilómetros y nos volvimos a encontrar con un cruce y otro indicador del Loira a veló pero sin aparecer hacia donde iba el camino. Había un grupo de gente de diversos países con la misma duda y sin saber qué hacer, así que paramos y Julio consultó el gps que le informaba de que la dirección que seguíamos era incorrecta. Decidimos volver sobre nuestros pasos y yo aproveché para caerme…
Bueno, el caso es que volvimos hasta Amboise y cuando estábamos de nuevo en el pueblo resultó que si era correcta la dirección de la que nos habíamos vuelto…. Así que, de nuevo para arriba, y de nuevo al cruce…y a seguir. Hicimos todo el recorrido sin que recuerde problema alguno e incluso sin que nos lloviera demasiado, creo.
Poco antes de llegar a Tours, eran sobre las doce, paramos en un pueblo, Montlouise-sur-Loire, a tomar un café. Nos chocó que hubiera un mercadillo en la plaza del pueblo y que a esa hora, tan temprana para nosotros, ya los estuvieran desmontando, de hecho sólo quedaban un par de puestos, unos camiones muy bien acondicionados que vendían fiambres uno y quesos el otro.
| Lo que quedaba de un mercadilo en Montlouise |
Llegamos temprano a Tours e intentamos que en la Oficina de Información Turística nos informaran de hoteles baratos que admitieran bicicletas, pero la muchacha que me atendió mientras Julio cuidaba las bicis, era cualquier cosa menos atenta y colaboradora. Se limitó a darme secamente un plano y señalar donde estábamos. No mostró el menor interés en ayudar y me despidió rápidamente sin más.
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| Ya teníamos Tours a la vista |
Cerca de allí vimos el indicador de un hotel de dos estrellas, el hotel Moderne, así que me acerqué a preguntar y, aunque no barata (71€ sin desayuno), pudimos coger habitación en el mismo centro de la ciudad.
Lo peor vino después, porque Julio, que llevaba la barriga regular, fue llegar al hotel, ducharse y sentirse fatal. No tuvo ni ganas de salir a comer, así que fuimos a un supermercado cercano a comprar pan de molde y algo para hacer sándwiches. Yo comí esto en la habitación, mientras Julio se iba encontrando peor, así que se tomó un ibuprofeno y se acurrucó a dormir, mientras yo dormía también un rato la siesta y dejaba pasar algo la tarde a ver si mejoraba.
A media tarde salimos a ver algo, pero apenas nos acercamos a la Catedral, Julio se sintió tan mal que volvimos al hotel y se fue directamente, deseando tumbarse un poco, mientras yo iba por allí cerca buscando una farmacia, donde compré paracetamol para alternarlo con el ibuprofeno, algo más de fruta, concretamente unas nectarinas que era lo único que le apetecía tomar y volví al hotel.
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| Entrando a Tours |
Ya no volvimos a salir ese día. Julio se sentía bastante molesto y febril, hasta tarde. Menos mal que a última hora pareció hacerle algo de efecto el paracetamol “francés” y algo de esperanza de que pasara mejor noche que tarde tuvimos. Una pena en cualquier caso.
| Catedral de Tours (de lo poco que vimos esa tarde) |

