5 de agosto - Primera etapa

 París/Orleans/Blois (75,7km) 

Salimos temprano del hotel y fuimos en metro hasta la estación de Waterloo. Allí cogimos un tren que nos llevó hasta Orleans. 

Una vez allí aún tuvimos que tomar un tranvía que nos acercó al centro de la ciudad, de la que sólo vimos un par de calles céntricas, una enorme y majestuosa plaza dedicada a Juana de Arco donde tomamos café en una terraza y la catedral por fuera, antes de dirigirnos a recoger las bicis.
Orleans


No queríamos que se nos hiciera muy tarde para empezar el pedaleo, ya que además hoy iba a ser una etapa larga. En la tienda de bicis ("Detours de Loire") dejamos una maleta grande y vieja que nos había servido para trasladar dos alforjas de manera que formaran un solo bulto y poder facturarlas en el avión como tal.
Con la maleta con abandonamos en Orleans

Recogidas las bicis y tras montar en ellas las alforjas, salimos desde Orleans por el carril bici. Un día precioso nos acompañaba y pudimos apreciar campos verdes, riachuelos por todos lados, además del caudaloso Loira que iba a ser nuestro guía durante todo este recorrido.
Nuestros primeros contactos con el Loira a la salida de Orleans
Campos y pequeños pueblos hasta llegar a Meung-sur-Loire donde tomamos un café, compramos unos dulces en una pastisserie de la plaza y vimos por fuera el castillo cuya entrada se encontraba en la misma plaza. 


Seguimos y atravesamos Beaugency, donde había un gracioso camping a orillas del río con una especie de tiendas de campaña rígidas en forma de cucurucho. 

Tras atravesar el puente sobre el río, tomamos la margen izquierda del Loira para poder visitar Chambord, que se encuentra alejado del río
Meung-sur- Loire
. De camino a Chambord paramos en un pueblo llamado Saint Laurent Nouan, donde había en una central nuclear próxima. La razón de esta parada fue entrar en un supermercado para comprar unas herramientas y con ellas poder arreglar mi sillín, que me habían colocado mal, inclinado hacia abajo, lo que me hacía caer constantemente. Incomodísimo.

En Chambord

Tras este pueblo y con el sillín bien puesto, atravesamos Nouan sur Loire y tras él nos desviamos del río Loira y nos dirigimos hacia Chambord.
Castillo de Chambord
 


Llegamos a Chambord sobre el medio día y comimos allí unas “tartines” que resultaron ser una versión francesa, más sosa e infinitamente más cara de nuestras tostas. Tras descansar un ratito en la hierba disfrutando del único día completo de sol que tendríamos en todo el recorrido, aunque aún no lo sabíamos, claro está, salimos hacia Blois. 

 De camino paramos en un pueblo a echar unas fotos. El pueblo se llamaba Montlivault. Junto a una iglesia dejamos las bicis y nos sentamos en unos banquitos junto a la carretera y allí nos dimos cuenta de que enfrente había una tiendecita abierta con un emblema de la Poste, así que pensamos que podía tener sellos.
Comiendo en Chambord
Y efectivamente, pude comprar unos sellos, 12 pedí, para ir enviando nuestras postales. Saliendo de este pueblo había una gran bajada que nos llevó a una carretera con mucho tráfico, así que decidimos atravesarla y seguir hasta el río que estaba muy cerca y efectivamente, tras alcanzar el río había un carril bici que ya no tuvimos que abandonar hasta casi llegar a Blois.


 Cerca de Blois nos cortó un el paso un camping (Val de Blois – situado en Lac de Loire) que atravesamos sin poder salir de él, ya que el paso hacia Blois estaba cerrado.

Volvimos sobre nuestros pasos y tras un breve tramo de carretera, enseguida desembocamos en un amplio y cómodo carril bici que nos llevó a un puente y ya sin dejar dicho carril bici entramos en Blois, en un paseo junto al rio y por este paseo llegamos al mismo centro de la ciudad, donde ya nos bajamos de la bici porque había bastante bullicio y tráfico, además de impresionantes cuestas hasta llegar a nuestro hotel, que se encontraba en la zona más alta de la ciudad.
Llegando a Blois


Nuestro hotel se llamaba Le Bellay y era una casa del siglo XV, según nos contó el recepcionista.
Blois
No tuvimos problema en dejar las bicis en un garaje que tenían en la parte trasera. Algo más peligroso fue subir las escaleras de caracol con diminutos escalones hasta nuestra habitación, también pequeñísima, pero con baño propio, menos mal. El precio, sin desayuno, 56,20 € (incluida la tasa turística que solía rondar el euro por persona y que pagamos en todas las ciudades donde paramos). Salimos a cenar por el pueblo, que estaba muy animado y acabamos en un bar donde tomamos un par de ensaladas. Nos recogimos no muy tarde en nuestra mini habitación.
Fin de la primera etapa, en Blois